NEWSLETTER Nº 10

Supervivencia Etica

Por: Tte Randy Sutton, Departamento de Policía de Princeton (NJ)
Traducido por: Cte My Carlos Guillermo Blanco

Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley (Law Enforcement Officers) deben prepararse para enfrentar no sólo el peligro físico, sino también el peligro ético.

Una guardia de honor alta y de pie del Departamento de Policía de Los Ángeles, representa todo aquello que es correcto acerca del trabajo policial. Las excusas éticas hieren a todos los que vistan un uniforme o enarbolen una insignia.

Philip Ross. Durante una melancólica mañana otoñal siete años atrás, el sargento Philip Ross enfundó su pistola 9mm SIG completamente cargada en su cinturón y se dirigió a un área boscosa detrás de su casa. Pensó en su esposa, en su hija y en sus 14 años de servicio en el Departamento de Policía donde sus colegas parecían más una familia que compañeros de trabajo. Una nota en su bolsillo decía simplemente: “Lo siento, por favor olvídenme”; adjunta a ella había un auto de acusación del gran jurado de Nueva Jersey con su nombre.

Afortunadamente, la esposa de Ross estaba en casa. Corrió hacia el bosque, y llegó junto a él justo a tiempo para detener su planeada tentativa de suicidio. De regreso en casa, se dio una ducha y se vistió, y juntos manejaron hasta el tribunal para enfrentar la acusación.

Ahora, siete años más tarde, con el dolor aún fuertemente grabado en su rostro, el ex–sargento de policía Phil Ross me dijo: “Durante años entrené con armas de fuego, tácticas, seguridad del policía, y al final destruí mi propia carrera, y casi mi vida, por una decisión estúpida”.

La “noble causa de la corrupción”. ¿Cuál fue esa decisión?: Ross sostuvo la fuerza de un caso contra un traficante de drogas, declarando en un reporte de investigación que las drogas halladas en la residencia del sospechoso fueron descubiertas después que se emitiera una orden de allanamiento. En realidad, la evidencia fue descubierta durante un amparo preventivo antes que se emitiera dicha orden. Los motivos de Ross eran nobles —quería prevaler en la justicia, en un caso en el cual el sospechoso era claramente culpable— pero al mentir, violó su propio juramento de oficial.

El nuevo desafío de supervivencia. El peligro físico está entre los aspectos más fundamentales de la ejecución de la ley, y así, para sobrevivir, nos entrenamos para auto-protegernos tanto física como mentalmente. Sin embargo la última década ha visto un descenso de las muertes de policías caídos en cumplimiento del deber. La mayoría de la gente dice que se debe a un mejor equipamiento, una mejor protección corporal y más entrenamiento. Como instructor de una de las agencias de policía más grandes de EE.UU., debo estar de acuerdo con ese punto de vista. El presupuesto para entrenamiento en la mayoría de los departamentos de policía está fuertemente orientado hacia la instrucción con armas de fuego, el entrenamiento táctico y la seguridad del oficial y, acordemente, aquellas son las preocupaciones de nuestros LEO cada vez que se colocan sus insignias y se ajustan sus pistoleras, en todo el país.

Pero el peligro ético, como lo experimentara Ross, también puede probar ser fatal.
Por ejemplo, en mi departamento solamente, por cada oficial caído en cumplimiento de su deber en los últimos cinco años, 70 fueron expulsados por mala conducta ética. A diferencia de aquellos que murieron honorablemente, esos oficiales están vivos pero caídos en desgracia.

El concepto de la responsabilidad final. Recientemente vi una entrevista a un oficial del servicio correccional -descubierto mediante un video- que forzaba a los prisioneros a abusar sexualmente uno del otro mientras él observaba. Negó estar en falta, diciendo que ninguna norma escrita prohibía su comportamiento.

Esa justificación ignorante, una negación de la responsabilidad personal, suena muy parecida a la que cada oficial oye en la calle cada día. La constante exposición al conjunto de excusas que manifiestan los criminales sospechosos contribuye a endurecer el cinismo de los policías de la calle. Pero no podemos permitir una actitud propia de un “no soy responsable”, o un cinismo no controlado, para corromper la perspectiva que guía nuestras acciones.

Nuestra profesión incluye una gran cantidad de discreción y autonomía; debemos aceptar un grado de responsabilidad proporcionada con nuestras posiciones. Al tomar una decisión, grande o pequeña, soy responsable de ella. Debo ser dueño de cada decisión, desde las mundanas hasta la que producen cambios en la vida. Este es el concepto de la responsabilidad última. Si abrazamos esta idea básica, podremos evitar una miríada de escollos éticos.

Tome el caso del oficial John Black, un policía con 3 años de servicio en el departamento de policía de una gran ciudad. Black quedó bajo investigación por un caso de explotación forestal, al tomarse un recreo no autorizado durante la consecuente investigación. Cuando fue interrogado, Black agravó su error negando que había tomado el descanso para tomar café, desconociendo que había sido observado por otro oficial. Así, donde enfrentaba una acción disciplinaria menor, ahora enfrenta —y recibió— la terminación. Cometió un error, que agravó no siendo responsable.

Estadísticamente, las agencias legales en todo el país están viendo más que nunca antes, altas tasas de terminación por cuestiones de veracidad. Lamentablemente, en muchos casos, si los oficiales no hubiesen mentido acerca de su conducta inicial bajo investigación, no habrían recibido terminaciones.

Al lado del deber ético básico, varias razones pragmáticas indican porqué las agencias legales en todo el país indican crecientemente tener oficiales estrictamente responsables por su veracidad, incluyendo el conocimiento público de la conducta del oficial y una supervisión escrutadora brindada por los ciudadanos. Las decisiones de la Corte, tal el caso US vs Henthorn, que le permite al juez examinar el legajo personal del oficial para determinar su credibilidad, agregan otro factor. Si un oficial registra un antecedente negativo acerca de su veracidad, su utilidad como testigo es básicamente descalificada.

Preparándose para la supervivencia ética. La falta de veracidad, pese a ser corrosiva, no es el enemigo potencialmente más destructivo de un oficial: lo es la complacencia. ‘Complacencia’ significa más que bajar la guardia. Significa engañarse a si mismo y su calidad de vida haciendo solamente lo mínimo necesario para pasarla bien. La supervivencia ética requiere preparar la psiquis con el mismo vigor que se utiliza para prepararse para la supervivencia táctica.

Le pregunté a un muy respetado y condecorado policía veterano con 20 años de servicio, cómo se escapó de los escollos éticos durante su carrera. Dijo simplemente, “Me conozco a mí mismo, y respeto a quien soy”. Descubrió una de las estrategias más importantes para la preparación mental: la auto-definición.

Cada uno de nosotros es único en nuestra experiencia de vida, valores personales y metas. Pero pocos se toman el tiempo para reflexionar acerca de quiénes somos verdaderamente. ¿Cómo podemos hacerlo?.

Completar un inventario personal. No es tan fácil como suena. Un inventario personal requiere tener una larga mirada introspectiva a tus rasgos personales y característicos. Pregúntate a ti mismo:

¿Cuáles son las cualidades que me agradan de mí mismo?

¿Cuáles son los aspectos de mí mismo de los cuales no estoy orgulloso?

Cuando miro a mis acciones e interacciones con otros, ¿soy honesto y compasivo? ¿O soy interesado y mezquino?.

Quien eres no es una cuestión de chance, sino de elección.

Si le agrada lo que ve, probablemente visualice claramente el duro camino de la auto-evolución que ha recorrido. Si, sin embargo, hay áreas que siente necesitan ser mejoradas, esta es la oportunidad para identificar aquellos aspectos y cambiarlos conscientemente.

Creencia. La creencia religiosa y la espiritualidad han jugado un gran rol vital, para tomar decisiones, en aquellos que contribuyen con sus comunidades. Nuestros LEO poseen diferentes creencias religiosas, y puede que hayan elegido esta profesión por la correspondencia entre sus valores y aquellos que representan la ejecución de la ley.

La etiqueta que se le pone a la serie de creencias no es tan importante como la existencia de aquellas creencias. Aquellos oficiales que tienen un fuerte sistema de creencias son de lejos menos proclives a extraviarse éticamente, que aquellos que no lo tienen.

Hónrate a ti mismo y a tus colegas. Los LEO son gente especial. Desdichadamente, los honramos rara vez, típicamente en sus funerales y retiros. No obstante cada día, las acciones heroicas son comunes.

¿Cuán a menudo has visto un deporte profesional en el cual un jugador cumple con una jugada difícil?. Muy a menudo; los compañeros de equipo reconocen al jugador alentándolo con palabras y con vigorosas palmadas en la espalda.

El de ejecución de la ley es el último equipo deportivo. Cuando otros oficiales realizan un buen arresto o hacen una positiva diferencia en la vida de alguien, celébralo. Honre a sus colegas de trabajo y, cuando brinde sus comentarios, ellos lo honrarán a usted.

Conclusión. La ejecución de la ley o law enforcement continúa perdiendo oficiales dedicados y talentosos debido a errores relacionados con la ética. Así como nos preparamos tácticamente para enfrentar las amenazas físicas, debemos auto-prepararnos mentalmente para las amenazas éticas. Abrazando el concepto de la responsabilidad final —el principio de la responsabilidad— nos hacemos cargo de nuestro destino profesional. Equipándonos con auto-conocimiento, nos protegeremos con la armadura de los valores y el honor profesional. De otro modo, como lo puede atestiguar Ross, hay una larga y solitaria marcha dentro del tribunal para obtener sentencia, aunque es más larga que la caminata dentro del bosque.-

Fuente:
Sutton, Randy (2006) Ethical Survival: Officers must prepare for not only physical danger but ethical danger as well, http://www.policeone.com/writers/columnists/lom/articles/ 129744/, 9 de mayo de 2006.
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