NEWSLETTER Nº 10

Guerras Inciviles

Por la Dra. Adriana María Don

Sobre el tema “Guerra Civil” Peter Waldman y Fernando Reinares fijan un marco de análisis y reconocen que: “...No existen arquetipos de guerras civiles; estas involucran procesos violentos a gran escala, muy diversos en sus manifestaciones y cuya configuración varía además según el tiempo y el lugar...”

Diversos autores reconocen que aun no existen trabajos que evalúen esta problemática desde una perspectiva comparada integral. Esta zona gris nos permite explorar la presencia o no de factores que puedan desencadenarla, sin el límite intelectual de una ortodoxia ya instalada.

Respecto a América latina, los diversos períodos de violencia que hemos atravesado, nos obliga a quienes tenemos la vocación de bucear en las erupciones sociales, tanto a la mesura, como a una respetuosa aproximación a las fracturas ya visibles no sólo en la región, sino en “faros” del primer mundo como Francia (arde París?) o bien EEUU (los ilegales vienen marchando...”).

La región no ha logrado asimilar un factor que se instaló en la vida cotidiana: la delincuencia feroz, con protagonistas provenientes de la marginación y de una franja etaria que disminuye progresivamente.- Delincuentes cada vez más jóvenes que utilizan violencia y brutalidad innecesarias, sin relación con la amenaza que representa la víctima o bien el magro botín obtenido.-

Cito este hecho en razón de un concepto que cobra protagonismo en los conflictos del Siglo XXI y es el de las “Guerras inciviles”, en su obra sobre violencia John Keane observa conflictos carentes en apariencia de estructura y de lógica, como si su único objetivo fuera consolidar una virtual “anarquía criminal” donde, saqueado el monopolio legal de la fuerza que siempre reclamaron para sí los Estados, sólo sobrevive la violencia crónica como un reflejo que garantiza la autonomía de sus miembros.

Por lo tanto y en prospectiva, el rol del estado en el gerenciamiento de la Seguridad, tanto preventiva como reactiva dependerá del grado de evolución y desarrollo de sus instituciones.-

De lo cual se deriva que el preparar futuros para preveer. Prevenir y resolver situaciones de crisis, tenderá al cuestionamiento de la dinámica de las Organizaciones responsables de cada área de gobierno.

Debemos por lo tanto contar con centros capaces de analizar los procesos de generación de Inseguridad en términos de Riesgo - Desastre y de Conflicto - Violencia.

En estos planos no basta con comunicar, resulta imprescindible recorrer el transito hacia la COORDINACION en razón del alto impacto de los intereses afectados.

Si comparamos en la región los antecedentes históricos y la realidad actual social, política, y económica, surge prioritario el visualizar a los “facilitadores del caos” y hacerlo a la luz tanto de los intereses geopolíticos que hoy confrontan, como los eventuales beneficios de los “Barones” – no siempre visibles- que en la región disputan poder. Al respecto y siguiendo el análisis citado, resulta prudente incorporar “conflictos previos de menor intensidad, elementos macro-estructurales y sucesos aleatorios que puedan actuar como precipitantes”.

Se ha podido observar en Latinoamérica , quizás con honrosas excepciones como Chile y Uruguay un progresivo afianzamiento de tres perfiles:

  • Consolidación de la impunidad solidificándola hasta convertirla en estructural y funcional.
  • Extensión no espontánea de una red de protestas, la sistematización de las mismas y una gimnasia, que sin perjuicio del principio de supervivencia que legitima el reclamo, la muestra ORGANIZADA y dispuesta a afirmarse.
  • Una respuesta de las fuerzas del orden que ante escenarios similares fluctúa entre la vigilancia, la represión, el retroceso, la ausencia o bien , en perímetros puntuales con virtual complicidad.

Siguiendo el análisis con Waldman y Reinares, ellos nos acercan al menos tres factores que según su disposición propician o inhiben una guerra civil:

 

  • Que el Estado disponga o no del monopolio de la coacción física.

 

  • La existencia latente de graves tensiones estructurales en el seno de una sociedad.-

 

  • Eventuales cambios sociales o políticos lo suficientemente profundos como para modificar de manera significativa la previa relación de fuerzas existentes en la contienda por el poder.

 

Cuando relacionamos la gravitación de los Factores de Poder o con aspiración a serlo y el grado de estabilidad o inestabilidad que aportan al sistema, debemos recordar aquellos principios que permiten alertar respecto a que es poco probable que las “...tensiones latentes se desarrollen al modo de guerras civiles, sin que exista un disenso fundamental sobre la identidad nacional o la legitimidad del orden socio político...”

Aquellos que reflexionamos sobre la Inseguridad partimos de una premisa básica “antes de poder actuar sobre un proceso, es preciso haberlo comprendido”..(Ernst Jünger) y siguiendo a Zygmunt Bauman, debemos reconocer que operamos en un contexto donde los lugares ya no protegen...no importa cuan fuertemente armados y fortificados estén.- La FUERZA y la DEBILIDAD, la amenaza y la seguridad, se han convertido esencialmente en problemas extraterritoriales y difusos que eluden toda solución nítida y territorial.-

Centrándonos en la Violencia, en una oportunidad S.S. Juan Pablo II dijo “...el género humano está enfrentando formas de esclavitud que son nuevas y más sutiles que en el pasado...a tal punto que para muchisímas personas la LIBERTAD es tan sólo una palabra sin significado..” Me estoy refiriendo a la pobreza que nunca es neutra y alimenta la violencia social, aún contenida en nuestra región pero con vibraciones que nos recuerdan que existe en lo profundo.

En este recién inaugurado siglo XXI, no podemos aceptar naturalmente que el conflicto, la desesperación y la consecuente anarquía se instalen en nuestro Cono Sur, sin importar cuan lejano o poco relevante nos parezca el síntoma, pues siempre encontrará eco o réplicas en otras comunidades donde las promesas de libertad política, justicia social y prosperidad quedaron reducidas a vanas consignas electorales.

Los enfrentamientos en Méjico, Venezuela, Perú , Ecuador y Bolivia ejemplifican sociedades políticamente divididas tornan a sus Democracias en meros esquemas formales sin respeto por el disenso y vaciar de contenido republicano. Ante lo cual la gobernabilidad espacio propicio del consenso y el dialogo queda enterrado por la violencia y los enfrentamientos disolutorios.

En nuestro país el proceso aún está larvado, pero existe y la responsabilidad es compartida tanto por el gobierno y la fragmentada oposición con su corte de “vedetismo”, como la población hundida en la anomia y el clásico sálvese quien pueda y como pueda, sin capacidad para ejercer el poder que la Constitución reserva al Ciudadano.

Finalmente, resultan positivas las reflexiones de Raúl Sohr: “...la guerra se rige por normas que aluden a la nitidez de objetivos, la capacidad de iniciativa, la oportuna concentración de esfuerzos, la eficacia en el empleo de recursos, la flexibilidad y la claridad en el mando...”

La aplicación correcta de estos principios marca la diferencia entre el éxito y la derrota, pero no sólo en un escenario bélico es útil, lo es tambien para crear y preservar un sistema democrático a salvo de amenazas, tanto históricas, como no tradicionales.-

Quizás la región debería propender no al estatismo de los 70 , ni al libertinaje de los 90, sino a asimilar dentro de la geopolítica regional el pensamiento de Eduard Balladur ex primer ministro francés cuando propugna “el retorno del progreso económico con una mayor libertad y con un estado fuerte no para intervenir en todos los terrenos sustituyendo a los individuos, sino un Estado fuerte donde la Libertad esté sometida a la ley”.

Cuando Waldman y Reinares sugieren evaluar la estructura de los bandos enfrentados y sus bases sociales nos permiten iluminar como citábamos, los conflictos previos de menor intensidad .- Esa erupción en la piel latinoamericana que exhiben comunidades específicas unidas por raíces étnicas, o por abusos puntuales o bien las ONG´s emergiendo como mascarones del conflicto que subyace , defensoras de Derechos Civiles violentados y también integrantes de las marchas de familiares que claman por crímenes impunes donde se destaca la mujer ejerciendo rol protagónico . Pueden ser las madres de las víctimas de Ciudad de Juárez en México o las “Madres del dolor” en la Argentina que reclaman por sus hijos asesinados por delincuentes, muertes durante secuestros en trámite o en dudosas circunstancias policiales.-

Todos reclamos progresivamente violentos y registrados en los medios periodísticos de nuestra América donde citan tomas de comisarías, linchamientos de intendentes corruptos o justicia por mano propia ante violaciones de menores indefensos, ellos se articulan entre sí por un fenómeno instalado y consolidado LA IMPUNIDAD , en una región marcada por el Tráfico de Drogas y de Armas.-

Y así cuando las comunidades comprueban que el sistema de Administración de Justicia tiene graves fallas en su probidad y eficiencia y como consecuencia de ellas se margina a vastos sectores del legitimo ejercicio de sus derechos constitucionales, nace un “apartheid social”, desde donde partirán los próximos conflictos de base con sus jóvenes violentos como protagonistas; el ejemplo de las “Maras” centroamericanas emerge nítido ante esta reflexión; ellas constituyen un virtual estado paralelo y manejan el tráfico de drogas, armas y personas.

Se observa en nuestra región el renacer del Estado Prebendario, pero es un Estado Débil, que debe permanentemente negociar con los lideres de turno y resistir los embates de las bases y sus reclamos.- En el contexto macroestructural que señaláramos, simples sucesos aleatorios pueden actuar como precipitantes del estallido.-

Ante esto deben los dirigentes con responsabilidad de gobierno recordar que: “...si una sociedad no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá cuidar a sus pocos ricos.- John Fitzgerald Kennedy..”

Retomando la reflexión inicial aun hoy no se han hecho públicos trabajos que incorporen a esta compleja problemática, nuevas aristas y nuevos protagonistas que obliguen a “correr el velo” sobre los procesos “inciviles” y que permitan observar así su mutante naturaleza.- Si partimos de tres ejes que soportan la definición de apertura:

  • Involucran procesos violentos
  • Muy diversos en sus manifestaciones
  • Varían según el tiempo y el lugar.

podemos considerar que en la región se detectan profundas divisiones y tambien fracturas motivadas por temas específicos; entre otros se destacan :

 

  • ALCA
  • Control de las fuentes de energía
  • Reivindicaciones indígenas versus clases “blancas” que tradicionalmente detentan el poder.
  • Excluidos y marginales versus sociedad incluida y con inserción laboral en el “Sistema”
  • Representación política en una región donde se encuentra virtualmente dividida en tercios que negocian entre sí o se derrocan...

 

Que síntesis obtenemos?

Somos sociedades violentas; con violencia expuesta o larvada, individual o colectiva. La protesta, el ejercicio del poder y los sucesivos procesos de exclusión, así como muchos de los cuadros de aspirantes al poder, se mueven por desestabilizaciones foquistas o bien exhibiendo un fuerte dominio del espacio público; este último -el Dominio – se transmite desde el Estado vaciando las calles de opositores y desde el Reclamo ocupándolas. Este proceso fue dejando atrás los históricos “Golpes Militares” e instaló los “Golpes Sociales”, o bien como otros investigadores sostienen el “Nuevo Golpismo”. Ante este devenir queda iluminado el ya histórico mensaje: “....no hay paz sin justicia ni democracia sin equidad...”.


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