NEWSLETTER Nº 9

Mirando desde el Sur

Por la Dra. Adriana María Don

Intentar aplicar en economía prácticas ortodoxas, bajo el paraguas de pautas culturales diferentes, puede hacer vacilar al analista más experimentado.

Nuestro Conosur, inmerso en cambios de poder político luego de las últimas elecciones y avizorando las del 2006/2007, comienza a sentir una doble presión; por un lado las amables sugerencias del primer mundo y su “cosmocracia” emancipada de restricciones territoriales y por el otro un reclamo profundo de sus bases populares, marcadas por la desigualdad abismal en una región que suma a esto el ser la segunda más violenta del mundo.

Y es así como desde Méjico hasta Tierra del Fuego - en la República Argentina- se observan los Movimientos Indigenistas, los Sin Tierra brasileños – MTS, las comunidades pro-coca y los piqueteros argentinos, entre otros, articulándose en sus bases.-

Este proceso va creando una “comunidad de movimientos”, algunos quizás demasiado cercanos a Cuba, reconocida referente setentista y hoy declarado santuario ideológico de sus lideres de mayor porte.

En ese devenir, exhiben un protagonismo que consolida su presencia ocupando el espacio público y desde allí demuestran su capacidad tanto para voltear gobiernos como para ser aspirantes a ocupar tal rol.

Dentro de este contexto resulta oportuno revisar dos antecedentes puntuales. Por un lado el “Movimiento de favelanía”, basado en las teorías del teólogo brasileño ANDRE FERNANDES quien comienza a divulgarlas en 1991 y que luego fueron defendidas –según publicaciones en el 2000- por el narco-carioca Marcio Amaro de Oliveira (a) “Marcinho V.P.”, líder de la favela “Doña Marta”, arrestado en 2/2000.

Ellos proponían la unión de los habitantes de las favelas, los “Sin techo”, el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra-MTS y los estudiantes brasileños.

El otro ejemplo de la sinergia de estos grupos, es el del MOCASE, en la República Argentina; que comenzó a organizarse –según fuentes periodísticas- a fines de los 80, alrededor de curas y seminaristas tercermundistas que se internaron en el Chaco Santiagueño – Provincia de Santiago del Estero definiéndose estructuralmente en 1989.

Como el Zapatismo en Méjico, o el MST en Brasil, la estructura política del MOCASE, que en el 2006 sigue vigente, está sustentada en las bases, con dirigentes surgidos de las filas del Movimiento Campesino. El MOCASE organizó su primer Congreso en 1999 contando con el apoyo y presencia entre otros, del MST, los zapatistas y la CONAIE (Corporación de Comunidades Indígenas del Ecuador.)

El tono ideológico de los progresivos reclamos regionales fue especialmente reconocido por el Director del FMI, Rodrigo de Rato, durante una cena en la última reunión del WEF en Davos, quien lo plasmó con palabras inusuales: “...los pobres de América Latina han perdido la paciencia y esto está afectando el ambiente político...” asegurando que ante este panorama “...los gobiernos de coalición son lo mejor...”.

Luego de este diagnóstico, queda en lo inmediato observar el desarrollo y las conclusiones del Foro Regional anunciado para abril próximo en San Pablo – Brasil , luego de tres años de no realizarlo.

Respecto al clásico: cómo nos ven? Recurro a dos investigadores Alsina y Tabellini, de Harvard y la U.B. Milán respectivamente, quienes observan un fenómeno común a países donde se suceden gobiernos corruptos o poco transparentes, según ellos se observa cómo en tales estructuras gubernamentales, puede el poder impunemente apropiarse de una parte de la recaudación y destinarla a “Rentas Políticas”.

A este fenómeno se le suma en nuestra América “Hispano-Lusitana” - salvo contadísimas excepciones- el “Síndrome del Príncipe” brillantemente expuesto por Carlos Fuentes “...El Príncipe siempre tiene razón, cuando la tiene y también cuando no la tiene... por lo tanto el Príncipe hace lo que le viene en gana.- Como dijo Federico de Prusia; he llegado a un acuerdo con mi pueblo, el pueblo dice lo que quiere y yo hago lo que quiero”.

Por tales antecedentes nuestras democracias formales tienen un “tufillo” a presidencialismo monárquico o quizás a un presidencialismo populista con fuertes aristas de históricos absolutismos monárquicos, propio de estas tierras de caudillos y caciques.-

El perfil populista como retroalimentador del poder arribista, marca el desarrollo de nuestras economías; según múltiples y destacados investigadores los países de la OCDE muestran la eficacia de las políticas anticíclicas; mientras en el otro extremo se encuentran Africa y América Latina. Porqué en estas regiones son reacios a aplicarlas?. Porque las políticas anticíclicas matan el capital político corrupto y su herramienta vital: la DADIVA.-

Pobreza, dádiva y corrupción tornan a nuestra región en inestable y por lo tanto en poco confiable para la llegada de inversores dispuestos a hundir sus capitales y echar raíces, viéndolos fructificar.-

En cambio si podemos resaltar la media de retornos sobre inversión de los 90 tan altos que servían de alerta, igual que las elevadas tasas de los préstamos renegociados; así queda probado que cuando las utilidades no se reinvierten y los niveles de endeudamiento crecen, se instalan la desigualdad y la injusticia, factores creadores de resentimientos y futuros conflictos..-

En cuanto al devenir político, como en su momento Europa se fue vistiendo del Rosa Socialista, América Latina está definiendo su gradual “giro a la izquierda” dentro de un perfil de fractura expuesto en la “Cumbre de Mar del Plata”; falta precisar si lo liderará una “Centro izquierda a la Chilena” o bien la variante populista y autoritaria del eje Chavez-Castro.

Este espectro de centroizquierda nacionalista está conformado por el ascenso de Andrés Manuel López Obrador del PRD en Méjico, la instalación en Ecuador del líder nacionalista y golpista Ollanta Humala, presidentes de centroizquierda moderada; en Brasil Lula Da Silva, en Uruguay Tabaré Vázquez y recientemente en Chile Michelle Bachelet; se le suma el actual Presidente de Bolivia Evo Morales.

A este espectro cabe añadir al presidente de Venezuela Hugo Chavéz y al anciano dictador cubano Fidel Castro. Estos dos últimos proclives a ser amistosos con países “no amigos” de los EE.UU. y que aún hoy siguen levantando las alicaídas banderas de la “dependencia” como excusa revolucionaria.

Este escenario define un Hemisferio Sur digno de ser evaluado por los think tanks de geopolítica, teniendo presente, tal como fuera citado al inicio de estas reflexiones, la articulación de dichas corrientes en sus expresiones “no moderadas” con los Movimientos Reivindicatorios y un indigenismo molecular con nuevo protagonismo.-

Y si de pueblos originales hablamos, surge un recuerdo que abraza y es el de la Digna Figura de Su Santidad Juan Pablo II, que en el 2002 saldó una deuda de 510 años al canonizar a un indio y beatificar a dos.- Siguiendo al destacado analista de “La Nación”, Binayan Carmona, quien el 12/08/2002 puso nuevamente en escena un hecho histórico recordemos:

Esa decisión papal parecía anunciar el surgimiento dentro de las democracias latinoamericanas de líderes provenientes de los pueblos originales.

Al respecto es posible citar puntualmente la actividad política del Movimiento Pachacutik brazo político de la poderosa CONAIE-Ecuatoriana, la actividad de los mayas en México y Guatemala; los aymarás en el Chapare donde el cultivo de la coca está fuertemente unido a sus orígenes culturales, los movimientos Mapuches en Chile y en la Patagonia Argentina, entre otros.-

En este nuevo protagonismo el indigenismo pone de relieve su derecho de origen en la región y en algunos casos resalta la pureza de la raza histórica al plantear reclamos.
Puntualmente considero necesario incorporar a este tablero , que nuestra América Latina ya no es una “América Indígena” muy por el contrario es una “América Mestiza” enriquecida por distintas razas y credos, incluso las de aquellos que históricamente pueden considerarse como “recién llegados en los barcos” a este continente y que aún no tienen en su sangre la de los pueblos originales.

En cuanto al vínculo mediático entre los movimientos antiglobalización con expresiones puntuales de los referentes citados, quedó exhibido el 1° de enero de 1994, fecha en la cual no casualmente coincidieron en Méjico la revuelta Zapatista en el sureño y empobrecido estado de Chiapas, con la entrada en vigencia del Nafta en Méjico –Tratado de Comercio Bilateral con EE.UU. y Canadá.

En fechas más recientes, el triunfo de Evo Morales entiendo que instala el avance político formal del indigenismo en nuestra América Latina; movimiento reconocido por expertos como “intercultural”. Al respecto estudiosos de la etnia aymará, a la que pertenece el presidente de Bolivia, observan que los aimaraes aun cuando se enrolen en corrientes políticas diferentes, como síntesis siempre privilegian su origen étnico común.

En su apogeo también el presidente de Perú Alejandro Toledo fue visto por este sector de la población como una esperanza, pero su gestión entró en un cono de sombra en las encuestas y hoy el péndulo en las próximas elecciones oscila entre la candidata de la derecha peruana Lourdes Flores, a quien le sigue más rezagado el coronel golpista Ollanta Humala.

Peor destino tuvo Lucio Gutiérrez en Ecuador, derribado de la presidencia por los mismos movimientos indígenas que lo llevaron al poder. Se impone entonces la pregunta: cuál será el futuro de Evo Morales que ascendió de sindicalista cocalero a presidente de Bolivia?. El de sus cercanos predecesores, o por el contrario Morales comprenderá rápidamente que es aconsejable que todos los lideres de la región tengan presente al tiempo de gobernar, que el Cono Sur necesita junto con equidad, pragmatismo y estabilidad.

Desde el Sur del Continente avizoro este complejo escenario continental que exhibo, en el cual confluyen izquierdas nuevas y también históricas sobrevivientes de la caída del Muro de Berlín, a veces hasta antagónicas, con foquismos reivindicatorios, narcoguerrillas como las FARC y donde tanto en el Norte Andino como en el sur patagónico de mi República Argentina cobran importancia las riquezas en hidrocarburos.

En cuanto a mi país, veo instalada en él una política de perfil localista, pragmática y dentro de la mejor liturgia peronista; los 90 y los desaciertos del 2001/2002 sin duda alguna Latinoamericanizaron a la Argentina, ingresándola brutalmente en los grandes comunes denominadores regionales: violencia, abismales brechas sociales y presencia creciente del narcotráfico.

Ya que referencié a nuestra Patagonia, cabe mostrarla como pujante y al mismo tiempo cumpliendo con el estereotipo regional:

• Yacimientos de Hidrocarburos-Gas y Petróleo
• Radicales movimientos de base, por ahora incipientes
• Indigenismo- reclamos Mapuches

Sobre este último ítem resulta oportuno tener presente que en nuestra Constitución los pueblos originales tienen una nueva herramienta que les sirve para apuntalar sus reclamos. Es el art. 75; que le asigna al Congreso “ reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras, aptas y suficientes para el desarrollo humano”.

En cuanto a los reclamos específicos de la comunidad Mapuche en Neuquén - Patagonia República Argentina -, ellos han conseguido en febrero 2006 que los convencionales constituyentes de esta provincia incluyeran un innovador artículo de reconocimiento a las comunidades reclamantes; este artículo no sólo reconoce la preexistencia ETNICA y CULTURAL de las Comunidades aborígenes, sino que también les asegura la participación en la gestión de los recursos naturales.- Además se les garantiza el derecho a una educación bilingüe y el reconocimiento de la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que ocupan.

Finalmente y como cierre de estas reflexiones importa resaltar que los gobernantes tienen hoy el destino de nuestro Hemisferio Sur en sus manos y deberán ser estadistas para lograr equilibrio y desarrollo en países con grandes riquezas y con vastos sectores de su población sumidos en la pobreza y en la violencia social que degrada.

Deben serlo, porque aunque así no lo quieran, no podrán aislarse del resto del mundo que ingresó al Siglo XXI azotado por fanatismos, guerras asimétricas, cambios climáticos, crisis energética y amenazadoras pandemias.

Ya comprobamos que los nacionalismos populistas sólo profundizan las diferencias y nos aíslan de las naciones más desarrolladas.

Entiendo que estamos ingresando en un momento bisagra, en el cual en nuestra región Sudamericana deben avanzar los “Cancilleres” y retroceder los “líderes de barricada” que generan, de manera visible algunos, y encubierta otros, fenómenos de vacío estatal que favorecen inestabilidades capitalizadas por las eternas células “pro-acción directa”.

Este común denominador regional que desarrollé mediante las reflexiones expresadas, quizás llegue a estar relacionado con el impacto del fenómeno globalizador, que ha hecho resurgir, como refugio inconsciente nacionalismos y separatismos que erróneamente creíamos diluidos en los tiempos históricos y que instalan en el Siglo XXI, conflictos del Siglo XIX


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