NEWSLETTER Nº 4

SUDAN


Esclavitud y Terrorismo
por Dra. Adriana María DON:

Ubicación Geográfica

Estado de África oriental; limita al norte con Egipto, al Este con el Mar Rojo, Eritrea y Etiopía; al Sur con Kenia, Uganda, República Democrática del Congo; al Sudoeste con la República Centro Africana y al Oeste con Chad y Libia. Ocupa una superficie de 2.503.813 Km2.

Historia

La parte septentrional del actual país estuvo habitada por los nubios (país de Kus) y la meridional, por pueblos griegos y romanos denominados etíopes. Los primeros estuvieron sometidos por los egipcios hasta el Siglo VIII a.C, en que formaron un reino independiente con capital en Napata, y uno de sus reyes fundó la XXV dinastía egipcia (715-656 a.de C.)llamada etíope . A principios del Siglo IV a.de C. Napata perdió su Capitalidad a favor de Meroe, que continuó con las tradiciones egipcias y llegó a controlar el tráfico mercantil del valle del Nilo, centro de África y mar Rojo.
Tras varios siglos de dominio, en el siglo IV de C; el reino meroítico sucumbió ante el reino etíope de Aksum, quedando el territorio dividido en numerosos reinos, los cuales , dos siglos más tarde, adoptaron el cristianismo.
La expansión islámica, iniciada en el s.VIII en el Alto Egipto, culminó en 1504, cuando el reino musulmán de los Fung conquistó el reino cristiano de Alea. El país continuó dividido en pequeños estados musulmanes hasta 1820, en que los virreyes egipcios Mehmet Alí e Ismail iniciaron su conquista, que finalizó con la fundación de Khatoum, en 1823.
A partir de entonces, se crearon varios establecimientos en el Alto Nilo, se incrementó la trata de esclavos y se iniciaron los primeros contactos con europeos, principalmente británicos. El descontento popular ante la dominación egipcia provocó varias revueltas, sofocadas con la ayuda de tropas británicas. La más importante fue la de 1881, dirigida por Muhammad Ahmad, quien tomo el título de Mahdi y derrotó a las tropas egipcias (1883) y británicas (1885), expulsándolas del país. Muerto el Mahdi (junio 1885), le sucedió Abd Allah Muhammad, quien dirigió el nuevo reino mahdista hasta 1898, en que cayó derrotado ante las tropas británicas. Un año después, Sudán pasó a ser un condominio anglo egipcio hasta su independencia, en 1956.
El 1/1/56 Sudán alcanzó la plena independencia como República parlamentaria. En 1969 se produjo un nuevo golpe militar, que contó con el apoyo de comunistas y socialistas, dirigido por el coronel Jaffar al Numeiry, quién ocupó la jefatura del Estado. En 1972, a través de los acuerdos de Addis Abeba, al-Numery consiguió una tregua con los rebeldes secesionistas del Sudán, animistas y católicos, a los que prometió autonomía y mejoras económicas. La Constitución de mayo de 1973 ratificó la autonomía de las regiones meridionales y el régimen unipartidista; sin embargo, un año después se reanudó la lucha en el sur del país.
El creciente aislamiento internacional condujo a al -Numery a reconciliarse con los dirigentes derechistas (1977), quienes pasaron a ocupar cargos importantes en el partido gubernamental. Pero pronto surgieron divergencias entre ellos, sobre todo por la aprobación de Sudán de los acuerdos egipcio-israelíes de Camp David(09/1978), y al-Numery decidió apoyarse únicamente en los hermanos musulmanes.
En 1983 estalló de nuevo la guerra en el Sudán al quedar éste dividido en tres provincias e implantarse allí la ley coránica.
La creciente agitación social, el desgaste militar en la guerra del Sudán y la represión contra los hermanos musulmanes (03/1985), único apoyo del régimen, condujeron al golpe militar del 6/4/1985, que derrocó a al-Numery.

En mayo de 1986, Sadiq el Mahdi, bisnieto del Mahdi, fue elegido primer ministro y Muhammed Ibrahim Jalil, presidente de la Asamblea. El 30/06/1989, en el marco de la tensa atmósfera suscitada por el Movimiento Popular de Liberación de Sudán que solicitó la abolición de la ley coránica y la autonomía de las regiones del Sudán, se produjo un nuevo golpe militar. Con él se destituyó a Sadiq el Mahadí y se disolvieron las instituciones políticas.

Actualidad.

En los años siguientes, el régimen fue objeto de condenas internacionales, que culminaron con la inclusión del país, por parte del gobierno de EEUU, en la lista de Estados directamente vinculados al terrorismo internacional, ratificando su condena, en abril de 1994, a raíz del atentado contra el World Trade Center de New York. Meses después, la junta militar llevó a cabo una maniobra destinada a mejorar su imagen ante la comunidad internacional, al entregar al terrorista venezolano Carlos a las autoridades francesas (08/1994).
En 1996 se celebraron elecciones presidenciales en las que ganó el líder del frente Nacional Islámico (NIF), Omar Hassan Ahmad al-Bashir.

Resumiendo: la presión que implicaba el fin de la tolerancia para con el sur y su religión hizo que en 1983 estallará el conflicto, verdadera crónica de una " Guerra sin fin", motivada por la guerra civil que enfrentó al gobierno musulmán de Kartum con los sectores no musulmanes, negros cristianos del sur de Sudán , que luchan por su autodeterminación. Kartum impone en el sur la ley fundamental "shariah", basada en el Corán.
El rebelde Ejército de Liberación popular (ELPS), una guerrilla cristiana que integran también grupos religiosos tribales, tiene el tácito apoyo de los EEUU, y suelen combatir contra otros grupos disidentes de la frontera sudanesa. Por eso el presidente Omar Bashir llegó a proponer sorpresivamente una "coexistencia de religiones".


Cabe incorporar a esta saga trágica la esclavitud. John Eibner era un colaborador voluntario más hasta que visitó Nyamlell, un pueblo negro del sur de Sudán. Allí conoció los detalles de las salvajes capturas por los árabes de esclavos tal como siempre imaginó que habrían sido en siglos pasados: niños pequeños amarrados a los caballos en grupos de tres o cuatro; adolescentes y mujeres atados, caminando hacia el lejano cautiverio con hatillos sobre la cabeza y desfilando como botín andante junto a las cabras y vacas; atrás , los hombres y los enfermos, muertos o golpeados, las casas quemadas.
Aquello ocurrió en abril de 1995. desde entonces, este norteamericano de cuarenta y cinco años, miembro de Solidaridad Cristiana Internacional (CSI), se dedica a comprar esclavos para liberarlos.
Así vimos que la esclavitud está viva y bien viva a finales del siglo XX. Esta esclavitud que ha renacido en los últimos catorce años de guerra civil y que se ceba sobre todo, en la zona situada entre los rios Lol y Bahr El Arab. Se trata del Sur del Sudán, donde viven los negros cristianos y animistas en lucha permanente contra el gobierno islamita que controla el norte del país.

Hoy según el presidente de CSI, Hans Stuckelberg, decenas de miles de esclavos negros viven en doloroso cautiverio en el norte de Sudán en manos de sus amos árabes.
En las zonas del norte los hombres pastorean el ganado, las mujeres hacen las tareas domésticas, y en muchas ocasiones son también esclavas sexuales del amo o de quién éste disponga. Todos reciben un nombre árabe y las niñas púberes sufren la ablación del clítoris, según tradición islámica.

El mundo mira con indiferencia el abandono del África al sur del Sahara ante los múltiples conflictos que la castigan. Tal como referimos en "Actualidad" al inicio,
en Sudán, las reivindicaciones de la minoría cristiana y animista del Sur frente a la hegemonía del Norte árabe-musulmán dieron origen a un conflicto muy cruento que, desde 1983, enfrenta al Ejercito Popular de Liberación de Sudán (APLS) con el gobierno de Jartum. (Khatoum/Kartum)
Tras el fracaso de las mediaciones regionales e internacionales, EEUU tomó la iniciativa para normalizar las relaciones entre Washington y Jartum. El creciente interés por el petróleo consolida esta postura, a pesar, del apoyo al APLS de la derecha cristiana republicana de EEUU.
Este ejército dividido, parece políticamente agotado; en el curso de 2003 se debió llegar a un acuerdo de paz, siempre bajo la protección estadounidense.

Crónica del Horror

Azotado por la guerra civil y la hambruna, nos narra CLAIRE BRISSET la larga y penosa agonía de Sudán . Quince años de guerra civil han condenado a lo que fue el granero de África a una hambruna terrible. Gran parte de su población huyó o murió en el intento. Los más perjudicados: mujeres y niños.
La ayuda internacional es lenta. No hay atisbos de paz. Los muertos vivos que entran en la ciudad: niños caquécticos, mujeres esqueléticas que a los 40 años parecen de 70 , con sus bebes colgados de sus pechos vacíos; las mujeres que dan a luz en el suelo bebés que apenas pesan un kilo.
Ancianos y adolescentes todos han caminado durante días, alimentándose de raíces y de insectos, errando bajo las lluvias tropicales o el sol ardiente que sigue a los diluvios.
Muchos demasiados débiles, murieron en la ruta, en el monte próximo. Todavía morirán más...

La ayuda otorgada hasta ahora, limitada por recursos financieros que no guardan ninguna proporción con la amplitud de la catástrofe humanitaria, satisface apenas la cuarta parte de las necesidades. No basta con suministrar alimentos hiperprotéinicos, también hay que rehidratar, vacunar contra la rubéola que mata a los niños desnutridos, abastecer de agua limpia y ropa, de protección contra la lluvia y el sol. También hay que hacerse cargo de los huérfanos.
Pero esa ayuda llega sólo con extrema lentitud. UNICEF calcula que cerca de dos tercios de los niños en las zonas de hambruna del sur de Sudán están desnutridos. En algunos puntos la proporción alcanza al 80%; UNICEF pidió a la comunidad internacional 50 millones de dólares para responder a las necesidades urgentes de los niños en Sudán.
Claro que el mejor remedio a una situación semejante tiene un nombre simple: La Paz. Porque es la guerra y la locura asesina de los adultos las que originaron un desastre que nunca debió ocurrir en un país que en otro tiempo fue el granero de Africa, cuyas riquezas potenciales, agrícolas, petroleras, mineras, son enormes e inexploradas debido a los combates.
El sur de Sudán, que hasta los últimos años tenía 8 millones de habitantes, no tiene más que 5 millones: un millón y medio terminaron en los países vecinos, 2 millones huyeron hacia el norte, 500 mil murieron.

Prevenir y asegurarse que Sudán no sirva de amparo a terroristas

A poco más de tres meses del comienzo de la guerra contra el terrorismo (09/2001), ese objetivo fue adquiriendo creciente importancia. Con el Talibán removido del poder y la red de Al-Qaeda desbaratada, la meta más vital a largo plazo es impedir que algún otro país se torne en lo que ha sido Afganistán, y lo que antes fueron Libia y el Líbano.

Como cualquier organización multinacional, las redes terroristas necesitan a fin de cuentas algún lugar donde instalar su sede, montar un centro de comunicaciones y establecer un sistema financiero central.
Les es posible ahora a los terroristas hallar un lugar así?. O lo que sería más alarmante , se lanzarán a crear uno a la medida de sus necesidades?.
Para responde a estos interrogantes lo mejor es echar una mirada a los requisitos que debería llenar un lugar para ser la nueva "CENTRAL DEL TERROR".
Según los funcionarios de inteligencia, estos requisitos incluirían un gobierno central débil o dócil, una población que, una de dos, o tenga simpatía por la causa del terrorismo islámico o esté dispuesta que se le compre su simpatía; una localización aislada y un terreno físicamente abrupto que ayude a ocultar operaciones que puedan ser vistas como sospechosas.
Más allá de Afganistán, los dos lugares más prometedores para los terroristas son, probablemente, Somalia y Yemen
Apenas al sur de Yemen, del otro lado del Golfo de Aden, está la nación africana de Somalia que, en el sucinto lenguaje de un informe del Departamento de Estado no tiene un gobierno central. Nominalmente es un Estado islámico, pero en su mayor parte está en manos de jefes tribales y de grupos de guerrilleros, algunos que ven con simpatía a Al-Qaeda, otros cuyas simpatías están, probablemente, a la venta.
EEUU esta preocupado por la posibilidad de que África sea la próxima sede del terrorismo, porque sus líderes hallarían su caótica situación muy atrayente y se prepara para continuar la campaña contra el terrorismo en otros escenarios: Yemen, Somalia y Sudán. Los tres países comparten un convulso pasado colonial, una experiencia independiente lastrada por las guerras civiles y el fanatismo y una situación presente de estados fallidos, con estructuras de poder extremadamente débiles y sumidas en el caos.

Africa, nuevo frente de EEUU en la lucha contra El Terrorismo.

En el aquí y el ahora la campaña de EEUU contra el terrorismo está abriendo un nuevo frente en una región que los jefes militares temen que pueda convertirse en la próxima base de Al -Qaeda: la franja de territorio casi sin gobierno que se extiende desde el Cuerno de África hasta la costa atlántica del Sahara occidental.
Los ataques terroristas como el del 11 de marzo en Madrid, que mató a 192 personas, parecen tener un eslabón norafricano, dicen los investigadores, y posiblemente sean el presagio de nuevos ataques en Europa.
Por tal motivo el programa, conocido como la iniciativa "PAN -Sahel" se inició con un presupuesto de 7 millones de dólares y se concentró por ahora en Malí, Mauritani, Niger y Chad.

Sumado a este diagnóstico hace tres años la "Comisión independiente sobre intervención y Soberanía Estatal", grupo especial de expertos convocados por el Secretario General de las Naciones Unidas. Kofi Annan, sostuvo en su informe final que: "Donde una población esté padeciendo daño serio como resultado de una guerra interna, insurgencia, represión o fracaso estatal, y el Estado en cuestión no quiera o no pueda detenerlo, el principio de no intervención debe ceder ante la responsabilidad de proteger".

Recordemos que prevenir es actuar y hoy Sudán tiene cuatro millones de desplazados. Allí hay hambruna y genocidio de la clase en la que la opinión pública mundial muestra más dificultades para interesarse: es un conflicto en el que, en el sur sudanés, africanos de piel negra sufren a manos de la violencia islámica prodigada por hombres de tez claroscura que reclaman ser de etnia árabe: no hay muchos blancos de ojos claros en este drama, por eso el primer mundo es indiferente..-.

Tal como citamos al comienzo contra lo que pueda parecer, Sudán no es un país pobre, sino que, como tantos, tiene a su población sumida en la miseria en un contexto de relativa riqueza de recursos naturales.
Su territorio es evaluado rico en minerales y , además , exporta hoy 250 millones de barriles de petróleo que en un par de años, dicen los expertos, podrían llegar a triplicarse si hubiera el clima adecuado para atraer la imprescindible inversión extranjera.
El sur , donde tiene su epicentro la sangría, es donde está el petróleo y en sus tierras el éxito de la prospección alcanzó, cuando se hacía, el 90% (10% es lo habitual);no nos extrañe que el norte islámico quiera sojuzgarlos...

Sobre este contexto hay que entender el llamado casi angustioso que realizó Kofi Annan al Consejo de Seguridad para que "deje de lado las negociaciones sobre puntos y comas de un proyecto de resolución" y encuentre una respuesta inmediata al continuado drama sudanés.

Tratado de Paz

Acuerdan poner fin a 21 años de guerra civil.

El gobierno de Sudán y los rebeldes del sur del país se comprometieron a firmar antes de fin de año un tratado de Paz que pondría fin a 21 años de guerra civil en una de las naciones más grandes y pobres de Africa, que padece actualmente la peor catástrofe humanitaria del mundo.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que sesionó el 19/11 -por primera vez en 14 años fuera de la sede central, en Nueva York - aprobó una nueva resolución sobre Sudán, en la que prometió ayuda de la comunidad internacional para resolver los dos conflictos que aquejan al país: uno en el sur; que comenzó en 1983, y otro en el Oeste, en la región de Darfur, que se inició en febrero de 2003.
Es la primera vez que el gobierno sudanés y el principal grupo rebelde del sur del país, el Ejercito Popular de Liberación de Sudán (SPLA), fijan un plazo escrito (antes del 31 de diciembre) ante el Consejo de Seguridad.

Los acuerdos de Kenya prevén un gobierno de unidad nacional por seis años y luego un referéndum sobre la eventual separación del sur del Sudán, el reparto del 50% de los beneficios del petróleo y que se deje de aplicar la ley islámica en esa región cristiana.
En tanto, la tercera resolución sobre Sudán que aprobó el Consejo de Seguridad fue calificada como "débil" por organizaciones humanitarias, ya que a diferencia de las medidas anteriores, no amenaza con sancionar al gobierno de Kartum si las milicias que operan en Darfur no cesan sus acciones contra civiles.

 


 




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Bibliografía