NEWSLETTER Nº 2

INTRODUCCION A LA TEMÁTICA NO POR TODOS CONOCIDA ACERCA DE CIERTAS "DONACIONES".

CABALLOS TROYANOS

Carlos H. Milsztain

La Asociación Sin Fines de Lucro de la República Argentina, que representa y ampara a comunidades indigentes del interior de nuestro país, agotadas ya sus posibilidades ciertas de atención y desbordada por las necesidades insatisfechas de sus protegidos, recibe graciosamente y como "encomienda divina" la oferta de otra Asociación Sin Fines de Lucro instalada en el exterior; por la que humanitariamente, y sin más costos que los eventuales gastos de envío, recibirá en el puerto metropolitano cantidad necesaria y suficiente de alimentos, insumos médicos y hospitalarios, tal que sirvan para paliar las agudas estrecheces por las que atraviesa.

Va de suyo la inmensa gratitud que tal oferta desata. La ansiedad por recibir los tan esperados contenedores llevan a compartir con los humildes destinatarios, planes e ilusiones que en forma espiralada se ven alimentados por futuros bienestares sanitarios, que si bien en principio sólo pueden ser paliativos temporales, no escapan de la secreta esperanza de que todo va a cambiar, y mientras ese cambio llegue un mecenas salvador está dispuesto a soportar estoicamente a nuestros necesitados enviando aquello que tanta falta nos hace, y tantas veces como sea necesario.

Al tiempo, llega la notificación de una empresa marítima por la cual la Asociación Sin Fines de Lucro de la República Argentina, se anoticia de la llegada a puerto del contenedor con la preciada y esperada carga. Hace ya un tiempo que fueron preparando el lugar en el centro sanitario del pueblo, que permita disponer los medicamentos y montar los equipos médicos y electromédicos y en el comedor comunitario el espacio para albergar los alimentos prometidos. Hace ya un tiempo que Don Roberto prometió su camión, donando incluso el combustible que demande el viaje de ida y vuelta a Buenos Aires, para buscar y cargar el contenedor - avizorando entre sueños un regreso triunfal, moralmente satisfecho por su reconocida obra de bien, que quién sabe quién, la recordará dentro de algún otro tiempo -. Hasta la prensa local, ha festejado ya la prestigiosa obra de la Asociación, que en un esfuerzo sobrehumano y con la colaboración de las autoridades del gobierno provincial, y hasta el mismísimo intendente, han sabido bregar hasta la llegada de tan oportuna donación.

Luego, la burocracia. La tan enfermiza y remanida burocracia que todo lo empaña. La Aduana quiere verificar!... Y nos piden papeles y más papeles. Las autoridades del ANMAT nos vuelven locos con precisiones, listas de contenidos, traducciones... ¿Es que son tan insensibles que no entienden de necesidades?... ¡¡Y encima "la aduana nos cobra estadías leoninas en el depósito del puerto"!!.

Hasta que por fin llega el día en que en el puerto se abren los benditos contenedores... y una mezcla de bronca, desilusión, vergüenza, impotencia, indignación, nos invade a todos por igual...
Los equipos electromédicos llegaron (?) destrozados. Los medicamentos vencieron en mayo del '99. Los alimentos lo hicieron en el mismo mes... pero del 2000.

- Debe haber un error... señor funcionario de aduana... Debe haber un error... Tal vez esa fecha corresponda a la fecha de fabricación... pero está bien claro "Expire 05/99". "Expire 05/00". Pero... Perdón... qué es lo que dice en forma manuscrita con trazo de marcador, en el frente de las cajas mayores que contienen a las mercaderías? ¿¿¿"THIRD WORLD" ???. ¿Es que alguien identificó los bultos de tal manera... calificando al receptor?

Luego, y tan sólo luego, cuando ya las ilusiones invertidas han sido objeto de estafa moral, cuando ya los dineros apostados se han desvanecido soportando gastos de difícil afronta, los incautos defraudados se enteran por consulta en Internet, que el oferente obtiene grandes beneficios impositivos en el país de origen del envío, por cuanto así lo establece su legislación para aquellos que participan en "planes de ayuda humanitaria". Y que el oferente trabajosamente "ha recolectado en forma sistemática millones de toneladas de productos que de otra forma hubiesen terminado en los rellenos sanitarios de sus municipios originarios" pensando que si bien todo ello puede en su país ser un desecho, habrá otros más necesitados que no han de mirarle los dientes al caballo regalado.

Entonces, y tan sólo entonces, todos nos damos cuenta que el susodicho cargamento viola no sólo -ni nada menos- que el Artículo 41 de la Constitución Nacional, sino que también por constituir Residuos Peligrosos, lo hace con la ley 24.051; el Dto. 831/93; el Dto. 181/92; y el Art. 610 del Código Aduanero.

Pero a la Asociación Sin Fines de Lucro de la República Argentina, ya todo eso no le preocupa, ahora sólo piensa en cómo afrontar la frustración, y de dónde saldrán los fondos para cumplir el reembarco a origen que ordena el Art. 449 del Código Aduanero, sin perjuicio de las multas que pudieren corresponderle luego del penoso sumario que ha comenzado a instruirse.


DONACIONES

La crisis económica por la que atraviesa nuestro país, dió lugar a la reacción positiva de la comunidad internacional preocupada por el bienestar de nuestros connacionales, enviando prestamente un cúmulo de donaciones (entre las que se incluyen desde alimentos, medicamentos, prendas usadas, material médico descartable, equipamiento electromédico, y un sinnúmero de otros elementos de índole sanitaria), Ante el cuantioso volumen de arribos de estos productos, es necesario advertir a las instituciones sin fines de lucro de la República Argentina - potenciales receptoras de ofertas de donantes extranjeros - que se han detectado y como tal se ha actuado conforme a la Ley, operaciones que al amparo de las necesidades invocadas pretendieron por esa vía introducir materiales que por su acondicionamiento, vencimientos operados, u obsolescencia tecnológica, pasarían a constituir desechos del tipo hospitalario.

En efecto, tal tendencia no novedosa en el ámbito aduanero, y que ha sido ya objeto de numerosas acciones en los últimos años, se manifestó durante 1999 a 2003 con mayor virulencia por haberse incrementado sustancialmente el envío desde el exterior de partidas de productos con espíritu virtual de "ayuda humanitaria" los que al ser verificados por Aduana y ANMAT en zona primaria aduanera, pusieron de manifiesto un espurio accionar de organizaciones constituidas en el exterior al sólo efecto de recolectar materiales médicos y alimentos, que en razón de su obsolescencia o vencimientos ya operados, deberían ser dispuestos conforme a las reglamentaciones ambientales de sus países de origen.

Va de suyo, que tal tráfico obedece no sólo a la elusión de los costos de disposición final en forma ambientalmente racional que deberían asumir los propios generadores del residuo, sino que además al amparo de desgravaciones del tipo impositivo existentes en muchos de los países exportadores, se realizarían maniobras tendientes a declarar sobre-valores para las donaciones, que con lo que se ha evidenciado, los mismos reflejan sólo una realidad subyacente: la de doble aprovechamiento desde lo económico. Con -tal vez- un único beneficiado: el exportador (en carácter ya, además, de estafador moral).

Es por lo expuesto, la imperiosa necesidad de transmitir a las entidades receptoras en nuestro país, que el ingreso tanto de materiales médicos descartables ya descartados, como de alimentos y medicamentos vencidos, o equipamientos electromédicos con serios deterioros o de tecnología obsoleta - a tal punto de no reconocer empresas capaces del reacondicionamiento y/o mantenimiento en periodos comprobables de prestación cierta y confiable - encuadra o -en su caso- pudiere encuadrar en el concepto de residuo municipal, hospitalario y/o peligroso, conforme a clasificaciones internacionales realizadas por entre otros, la Organización Mundial de la Salud y la Environmental Protection Agency de USA.

Cabe acotar que en nuestro país dichos ingresos se encuentran taxativamente prohibidos por imperio del Artículo 41 de la Constitución Nacional, como así también por acción de la ley 24.051 (de residuos Peligrosos) su decreto reglamentario 831/93; el decreto 181/92, y el artículo 610 del Código Aduanero. El cúmulo normativo precitado corrobora y se ve a su vez avalado por la expresa ratificación al Convenio de Basilea, efectuada por ley 23.922.

Por lo que, por tratarse de prohibición de carácter NO económico puede imponerse por criterio del juzgador, además su reembarco a origen conforme lo estipula el Art. 449 de la ley 22.415.

Carlos H. Milsztain

 


 




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